Obra · Serie
Paisajes humanos
El cuerpo como territorio
El cuerpo leído como paisaje: desnudos en blanco y negro donde la piel se recorre igual que un territorio — llanuras, colinas, pliegues — y la luz va marcando el camino.
Marisol juega con volúmenes, líneas y texturas como elementos interpretativos a modo de exégesis de nuestro cuerpo. Llanuras, colinas, pliegues, recovecos y protuberancias conforman los mapas a través de los que la autora nos incita a transitar como si de una caricia visual se tratara. A través de un mimado blanco y negro y bañadas de luz, nos invita a sentir la piel y todo aquello que la desnudez evoca.
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